Category Archives: Leyenda cora

Tetewa y el Inframundo

Tetewa y el Inframundo
Tetewa y el Inframundo

Para los indígenas coras del municipio de El Nayar en el estado de Nayarit, el Inframundo es un Cielo Nocturno relacionado con el elemento agua profunda, en donde se encuentra un lugar denominado Tikantshe o “lugar de la noche”, donde todo es húmedo y todo es fértil, porque llueve mucho. Tetewan, la diosa del Inframundo y esposo de Tayau, el Sol, Nuestro Padre, tiene varias caras alrededor de la cabeza, para poder ver todo lo que sucede en el Más Allá y en la Tierra, donde también reina y lleva el agua profunda a la superficie para nutrir a la Madre Naturaleza. Tanto las plantas como los niños vienen de un paraje localizado en el Cielo Nocturno conocido con el nombre de Nuiwanta, “lugar del nacimiento” y de Rurike, “lugar de la vida”. Existen otros lugares de los cuales procede la naturaleza; por ejemplo, de Kiyantshe vienen los árboles, de Iimuitshe, las semillas; de Haitinta, la humedad; y de Viyanta, las nubes y la lluvia.

El Cielo Nocturno es una serpiente acuática; mora en el Oriente. Cuando amanece, la Estrella Matutina envía hacia el Cielo Nocturno una flecha; en seguida, el águila que vive en Kuólreabe, el Cielo Diurno, se la come y así el mundo se libera. La Serpiente acuática siempre está en busca de los Ivuriteakari, “los habitantes del lugar de las aguilillas”, pero nunca los puede atrapar porque éstas se dirigen muy rápidamente hacia el Sur para transformarse en enormes rocas de color blanco que simbolizan a la Estrella de la Mañana y a la Estrella de la Tarde.

Decepcionada la Serpiente se va a la Laguna de Santa Teresa, el mar original de los coras, que quedó después de haberse producido el fatal diluvio de la mitología. En las profundidades de la Laguna viven los dioses del agua, los Tshakate, con todos los animales que les acompañan en su casa. Estos dioses son los personajes que se salvaron del tremendo diluvio y en su desesperación, se arrojaron al agua.

 Sonia Iglesias y Cabrera

La Virgen de la Candelaria llega a Huajicori

La Virgen de la Candelaria llega a Huajicori
La Virgen de la Candelaria llega a Huajicori

Nuestra Señora de la Candelaria, advocación de la Virgen María, surgió y se la empezó a venerar en Tenerife, España, isla perteneciente a la Comunidad Autónoma de Canarias. Su nombre fue tomado de la palabra “candela”, la luz que guía hacia el buen camino. La Virgen de la Candelaria llegó a nuestro país durante la temprana ideologización de los indios hacia la religión católica, en los primeros tiempos de las Colonia.

Una leyenda nayarita nos cuenta que en una ocasión, una mujer india se encontraba en el río lavando ropa, tarea a la que la acompañaban sus hijitos. El río estaba cerca de su pueblo Huajicori y de la Pila de los Monos, un nacimiento de agua, famoso porque en él se encuentran maravillosos petroglifos de origen huichol. En esas estaba la buena mujer cuando vio que sobre el agua flotaba un cuastecomate, un bule. Ante la aparición, la mujer envió a uno de sus niños a buscar a su esposo. Al poco rato, el padre llegó con otros hombres. Presuroso, el hombre saco del agua el cuastecomate. Cuando lo tuvo en la orilla, todos se dieron cuenta que dentro estaba la imagen de una Virgen que era la de la Candelaria. Azorados, los hombres no sabían de qué se trataba, aunque intuitivamente sabían que era un acontecimiento milagroso. Como no sabían qué hacer, decidieron acudir a los misioneros que se encontraban cerca del pueblo, a fin de que ellos aclarasen el misterio. Los misioneros al ver la imagen, les dijeron a los indios coras que se trataba de una virgen muy milagrosa que en España llevaba el nombre de Virgen de la Candelaria. En seguida, los religiosos decidieron hacerle a la divinidad una ermita, que luego se convirtió en parroquia, donde pudieran adorarla el 2 de febrero, que era su día de celebración.

Desde entonces, la Virgen se venera en el pueblo de Huajicori, Nayarit, -nombre que según cuenta la tradición proviene de huaji, guaje o bule, y cori, cora; aunque lo más acertado es que la toponimia provenga del término cora “huaxi-imi”, peyote; y de “huac”, mucho, lo que resultaría en “donde hay mucho peyote”- los días 1,2 y 3 de febrero en el santuario que data del siglo XVI, siglo en el que aconteció el milagro, a donde fue llevada por el franciscano Francisco de Fuentes en 1626. En Huajicori se celebran procesiones, rezos, cantos, bendición de candelas, quema de cuetes, y una romería en la que no faltan los puestos de tamales y atole.

 Sonia Iglesias y Cabrera