Category Archives: Leyenda jalisciense

La apuesta, el clavo y el martillo

La apuesta, el clavo y el martillo
La apuesta, el clavo y el martillo

En la ciudad de Guadalajara, en el estado de Jalisco, los abuelitos les cuentan a sus nietos una extraña leyenda que ha pasado de generación en generación. La leyenda relata que una pandilla de muchachos, todos amigos, estudiaban medicina y hacían sus prácticas en el Hospital Civil de la ciudad. Todos eran jóvenes y despreocupados, se creían muy valientes. Un cierto día, uno de ellos les dijo a los demás que les apostaba cincuenta pesos oro, a que era capaz de entrar en el Panteón de Belén a las ocho de la noche. A esta hora se tenía la creencia de que los muertos salían de sus tumbas. Para probar que sí había estado en dicho panteón, el joven clavaría un clavo en la pared de uno de los mausoleos. Todos estuvieron de acuerdo, pues no suponían que el muchacho fuese tan valiente como para retar a los muertos.

Poco antes de las ocho, Enrique, que así se llamaba el temerario, saltó la barda del Panteón armado de un martillo y un gran clavo. Se encaminó hacia la parte trasera del camposanto, vio un mausoleo y procedió a clavar el clavo. Habían sonado las ocho de la noche. En el momento en que Enrique se aprestaba a retirarse, sintió que alguien lo agarraba y le impedía moverse de su sitio. Aterrado y temblando, soltó el martillo y cayó a tierra fulminado por el miedo cerval que sintió.

Dieron las nueve, las diez y las once de la noche y Enrique no regresaba con sus amigos. Ellos, recelosos, decidieron ir en su busca. Saltaron la tapia y llegaron al fondo del panteón, donde encontraron a Enrique tirado en el suelo y su saco colgado en el clavo que él mismo había colocado.

La impresión que se llevaron fue tan terrible, que según nos relata la leyenda, todos ellos perdieron la lucidez y se volvieron locos.

 Sonia Iglesias y Cabrera