Category Archives: Leyendas Prehispánicas

Épatl y el mal agüero

Épatl y el mal agüero
Épatl y el mal agüero

En el México antiguo existía un animalito muy apestoso que se llamaba Épatl. Era considerado una de las manifestaciones de Tezcatlipoca. Épatl tenía el cuerpo negro, con la parte de abajo blanca. Solía meterse en las casas a parir; entonces, las personas sabían a ciencia cierta que algo muy malo les sucedería, ya que no era una conducta normal, porque Épatl siempre paría en el campo entre las piedras o entre los magueyes. Epátl hacía el excremento, la orina y los flatos sumamente apestosos. Cuando olía dichas emanaciones la gente decía: ¡Tezcatlipoca ha ventoseado!

Épatl no temía en exceso a las personas y se paseaba muy orondo entre ellas, pero si alguien trataba de agarrarlo, echaba su orina apestosa con fuerza sobre el desgraciado. Cuando la orina se esparcía en la atmósfera, tomaba la coloración de los arcoíris; donde caía la micción quedaba para siempre un olor repugnante, y si caía sobre alguien sus ropas quedaban impregnadas y no podían usarse más por el olor, se hacía necesario tirarlas a la basura.

Si alguna persona al momento de olor la orina hacía muecas o escupía de asco, inmediatamente los cabellos se le encanecían totalmente; si por mala suerte la orina le llegaba a los ojos quedaba ciego para siempre. Por eso los padres recomendaban a los hijos mucha cautela cuando olían la orina de Épatl, más valía no escupir.

¡Adivinaste! ¡Épatl era un zorrillo!

 Sonia Iglesias y Cabrera

El Chac Mool

El Chac Mool
El Chac Mool

El Chac Mool, representa a una figura humana inclinada hacia atrás (en decúbito supino), con la cabeza girada y las piernas en posición encogida, y con el vientre horadado formando un recipiente. Debe su nombre a Augustus Le Plongeon y significa “jaguar rojo”. Apareció en las culturas mesoamericanas durante el inicio del Período Posclásico (900-1521). Su fabricación dio inicio en Tollan-Xicocotitlan y en Chichén Itzá. Se han encontrada chac mooles en otros sitios como Michoacán, Tlaxcala, Chetumal, y Centroamérica, entre otros. Estas figuras siempre se encuentran asociadas a lugares sagrados, como centros ceremoniales y juegos de pelota. Se le han atribuido dos funciones: la una como piedra de sacrificios, la otra como altar para colocar ofrendas a los dioses. Para algunos investigadores se trata de un dios específico o de una especie de intermediario entre los hombres y los dioses; y hasta se le ha considerado como la representación de los guerreros.

Alfredo Lópéz Austin en su estudio acerca de los chac mooles mexicas de la época imperial hace notar la diferencia con los otros chac mooles, porque no presentan el cuerpo ni las piernas flexionadas: …por el contrario, están totalmente contraídos hacia un ara cilíndrica masiva, formando un bloque escultórico compacto del que sólo sobresale el tocado del personaje. Todos los chac mooles son la representación del dios Tláloc, dios de la lluvia mexica; de sus advocaciones o de su representación humana durante las ceremonias y los ritos dedicados a tal dios. Debido a lo cual muchas veces se les representa con anteojeras anulares, con un chalchihuite, colmillos, y máscara bucales.

Algunos estudiosos han asociado al chac mool con el Sol, específicamente con el Sol del Ocaso llamado Tlalchitonatiuh; con una deidad de la tierra, como Tlaltecuhtli; o bien, le relacionan con advocaciones de la diosa de los mantenimientos.

Muy famoso es el chac mool que se encuentra a la entrada del Templo de los Guerreros en Chichen Itzá, situado el oriente del centro ceremonial, edificio piramidal escalonado de cuatro cuerpos, rodeado de columnas. Este templo fue construido en el año de 1200 d.C.

En la zona arqueológica de Ihuatzio, Lugar de Coyotes, Michoacán, situado en la parte oriental de Lago de Pátzcuaro, se encuentra un chac mool que mide 1.48 metros de largo y 81 centímetros de alto, con un peso de una tonelada.

En el Mistón, Mistontli, en Tlaxcala se encontró un chac mool de piedra volcánica, basalto, el cual según afirma Rosalba Delgadillo, investigadora del INAH, representa un sacerdote o guerrero …que recostado sostiene un brasero, ya sea cuadrado o circular, sobre el abdomen. El personaje se apoya sobre sus codos, con las piernas flexionadas y la cabeza girada 90 grados hacia un lado, posición del todo incómoda. Porta diadema, pectoral de mariposa y maxtla, y lleva adornos en las pantorrillas.

 Sonia Iglesias y Cabrera

Dos leyendas de la grana cochinilla

Dos leyendas de la grana cochinilla
Dos leyendas de la grana cochinilla

La pareja sagrada crea la cochinilla

Una leyenda nos relata que hace mucho tiempo, en las montañas mixtecas vivía un espíritu llamado Uno-Venado-Serpiente de Jaguar con su esposa Uno-Venado-Serpiente de Puma. Uno-Venado-Serpiente de Jaguar llegó a la Tierra, que era un completo caos, adoptando la forma humana y haciéndose visible; después apareció Uno-Venado-Serpiente de Puma en forma de una mujer muy bella. En el Noveno Cielo vivía esta pareja de dioses, representación dual de un dios superior y mucho más poderoso: el Dios del Centro por quien Vive todo Ser. La pareja construyó un centro ceremonial sobre un monte al que llamaron Apoala, Agua que Destruye. En los nopales que había en este sagrado monte la pareja sagrada creó a las primeras cochinillas, exclusivamente para otorgar a los otros dioses su magnífico tinte rojo con el cual teñir sus suntuosas prendas y adornos. Así, debemos considerar a la cochinilla como una creación divina.

La grana, la sangre divina.

Otra leyenda cuenta que en tiempos muy remotos dos dioses mixtecos se enfrascaron en una terrible pelea, ya que ambos deseaban ser los dueños de una hermosa nopalera que estaba cerca de sus casas. La pelea fue terrible. Los dioses se hirieron de tal manera que su sangre cubrió completamente las pencas de los nopales, y los dioses murieron desangrados. A su muerte, sus hermanos enviaron nubes a recoger la sangre. Las nubes se extendieron sobre los nopales y los cubrieron de blanco con muchas cochinillas. De estas cochinillas surgió la grana que es la sangre de estos dioses. Por lo tanto, se considera al nopal como el portador de la sangre divina y real de aquellos dioses beligerantes, y a la cochinilla como un tinte sagrado que favoreció a los otros dioses y a los seres humanos.

 Sonia Iglesias y Cabrera

Los dientes relucientes. Leyenda maya

Los dientes relucientes. Leyenda maya
Los dientes relucientes. Leyenda maya

 En la ciudad de Cinach-Mecallo existía, hace ya mucho tiempo, un gran señor que tenía una hija a la cual le gustaba nadar en una laguna que había cerca de unas grutas. Una tarde que se encontraba nadando, escuchó una voz que le decía que siguiera unas huellas que se encontraban a un lado de la laguna y conocería a un importante hombre. La muchacha salió del agua, se puso su túnica y oyó otra vez la voz que le decía que siguiera las huellas que la llevarían a una gruta en donde el poseedor de la voz la estaba esperando. Llegó a la gruta, entró y vio al Príncipe de los Murciélagos ataviado con una espléndida capa de plumas y sentado en una roca, quien le dijo que hacía mucho tiempo que estaba enamorado de ella, que quería hacerla su esposa, pero que le advertía que él frecuentemente debería alejarse de la casa. La joven, deslumbrada por el príncipe, aceptó de buen grado la propuesta y afirmó que esperaría cuando llegara la ocasión. Así pues, la pareja se casó.

Al poco tiempo, una enorme plaga de ratones acabó con todo el maíz amarillo. Los habitantes de la ciudad le echaron la culpa de tal desgracia a ese matrimonio que consideraban extraño. Entonces el Señor de Cinah-Mecallo llamó a su hija y la informó que la gente pensaba que ella era la causa de la escasez de maíz; por lo cual le ordenaba que saliera en busca de otras semillas de maíz. La joven se puso en camino. Recorrió valles, montes, ríos sin encontrar las semillas. Una tarde, desesperada por la inutilidad de su búsqueda, se sentó en una gruta a descansar cuando de pronto vio a su esposo y escuchó su amada voz que le decía que no desesperara que debiera confiar en él. La joven, consolada, lo abrazó efusivamente. El Príncipe de los Murciélagos le indicó que volviera a la ciudad y dijese a los campesinos que prepararan la tierra para la siembra. Hecho lo cual era menester que se arrancara los dientes cuando la Luna saliese, los cuales le volverían a crecer más relucientes aún. Los dientes debería sembrarlos en los surcos a fin de que saliese el maíz de grano blanco, que terminaría con el hambre del pueblo. Así lo hizo la mujer, y desde entonces la ciudad de Cinah-Mecallo, produce un hermoso maíz blanco, tan reluciente y bello como los dientes de la esposa del Príncipe de los Murciélagos.

 Sonia Iglesias y Cabrera

 

Dos leyendas de obsidiana

Dos leyendas de obsidiana
Dos leyendas de obsidiana

DOS LEYENDAS DE OBSIDIANA

Tepoztécatl y la utilidad de las lajas de obsidiana

Hubo una vez un niño llamado Tepoztécatl, cuyo nombre significaba “persona de hacha de cobre” que era muy inquieto. Un día, las autoridades del pueblo en que vivía decidieron que el padre del niño debía ser sacrificado al monstruo de Xochicalco, llamado Xochicálcatl, a quien se le sacrificaban ancianos para calmar el hambre que siempre tenía. Pero Tepoztécatl decidió tomar el lugar de su padre, -porque era un muchacho muy bueno- a pesar de que contaba con 15 añitos y no era viejo. Muy decidido se encaminó hacia Xochicalco, al tiempo que iba recogiendo pedazos de obsidiana filosos que guardaba en su morral de ixtle. Cuando llegó al lugar indicado, se presentó ante la terrible Xochicálcatl, una enorme serpiente que le devoró sin piedad. Ya dentro de la serpiente, el niño sacó las obsidianas y laceró las entrañas del dragón, quien murió en medio de terribles sufrimientos. Y así los ancianos se libraron de ser sacrificados al monstruo de Xochicalco.

El origen de la obsidiana tornasol

Xóchitl-Sol era una bella joven que se enamoró de un guerrero. Como su padre –el tlatoani de la comunidad- no estaba de acuerdo con tal romance, decidió enviar al joven a la guerra con el fin de que muriese. Al enterarse de la inminente partida del joven los desdichados amantes subieron a un cerro, y en la cima hicieron un pacto de amor.

-¡Yo no me casaré con nadie, aguardaré tu regreso! Exclamó Xóchitl-Sol.

Al día siguiente, el guerrero se fue a la guerra. Todos los días la muchacha acudía al cerro a llorar su desgracia, pues su prometido no regresaba a pesar del tiempo transcurrido. Uno de esos tristes días, un dios le preguntó la razón de su llanto, ella le explicó la causa y el dios se ofreció a ayudarla.

-¡Quiero que mis lágrimas se conviertan en un faro de luz para que regrese mi amado!

Ante esta petición, el dios convirtió sus lágrimas en bellos trozos de obsidiana tornasol. Pero el amante nunca regresó, y Xóchitl-Sol siguió llorando; cada lágrima se convirtió en una obsidiana tornasol de las que hay muchas en el cerro donde los amantes se juraron amor eterno.

Sonia Iglesias y Cabrera

 

 

 

María Kachacha

María Kachacha
María Kachacha

María Kachacha era una jovencita purépecha huerfanita que vivía en Paracho Viejo, una comunidad rural de Michoacán que se distingue por su producción de instrumentos musicales. Aunque María era bonita no se le notaba, porque siempre estaba sucia y despeinada. Como en el pueblo no había agua, los habitantes mandaban a la chica a que fuera a buscarla a Aranza, pueblo algo alejado de Paracho Viejo. Se aprovechaban de ella porque estaba sola y era de carácter humilde; la trataban muy mal, como a una esclava. Para traer el agua María empleaba cántaros, pero como eran insuficientes la pobre chica tenía que realizar dos viajes cada día. María no sólo trabajaba mucho sino que además tenía que soportar los malos tratos y las ácidas críticas por su trabajo, a nadie daba gusto, siempre le decían que se tardaba demasiado, que era muy lenta.

En cierta ocasión en que la jovencita iba a traer el agua, un pajarito le rocío la mano con el líquido que llevaba en su piquito; María no le dio importancia al hecho y continuó su camino hasta Aranza. Tres veces le sucedió lo mismo, hasta que intrigada la huerfanita decidió ir a ver de dónde salía ese pajarito tan travieso que siempre la mojaba. Descubrió que el pajarito tomaba el agua de un ojo de agua donde brotaba el indispensable y fresco líquido. Entonces, María se puso muy contenta porque podría llevar agua a su comunidad sin necesidad de ir a buscarla hasta Aranza lo cual era muy fatigoso para la niña que apenas comía y era de constitución débil. Ahora podía ir hasta tres veces al día a llenar sus cántaros. Las personas del pueblo en seguida se dieron cuenta de que María traía más agua de la acostumbrada y decidieron espiarla para ver de dónde la obtenía. Cuando se dieron cuenta de que la sacaba del ojo de agua, fueron a ver al sacerdote y le contaron lo descubierto. Don Pedro les dijo: -Ahora deben arreglar muy bien a María, bañarla, peinarla, vestirla, llevarla hasta el ojo de agua y arrojarla en él, solamente sacrificándola habrá siempre agua en Paracho Viejo y nunca escaseará! Y así lo hicieron, vistiendo un hermoso atuendo purépecha, María Kachacha fue sacrificada a los dioses del agua. Nunca más faltó agua en el poblado de Paracho, y todo gracias al sacrificio de una pobre huérfana maltratada.

 Sonia Iglesias y Cabrera